Si usted ha abrazado la noble tarea de aprender un idioma, sin abandonar sus obligaciones, sea bienvenido a nuestra numerosa, abnegada y voluble cofradía. Prepárese para pasar bruscamente de la más honda depresión (soy imbécil, no voy a lograrlo nunca), al enfado más airado (esto es de locos, vaya birria de idioma) y a la euforia desmedida (soy un monstruo, esto ya lo tengo superado). Y para ayudarle a preparase, aquí va un decálogo nacido de la propia experiencia, y que probablemente le sirva para templar el ánimo ante una tarea tan inmensa como gratificante (unas pocas veces).

Hay 10 consejos, durante toda esta semana te los iremos dando!!

1 Un idioma no se “sabe”, se habla. No “sabemos” español, o al menos todo el español, pero lo usamos, nos servimos de él para hablar, escuchar, leer y escribir. Por tanto, no espere a ‘saber’. Use el idioma desde el principio. Hable, hable, y hable. Y escriba, y lea, e intente comprender. Pero tenga presente que desde el primer momento puede (y debe) servirse de su nueva lengua, utilizándola es como mejor aprenderá.

2 Póngase retos difíciles y no los rehuyas luego. Se necesita muchísima motivación para preservar todo lo necesario para aprender un idioma de adulto y sin trasladarse por una larga temporada en el país en cuestión. Por ello, la mejor y quizá la única manera de aprender un idioma es no tener otro remedio que usarlo. Por eso, comprometerse a dar una conferencia dentro de ocho meses (lo que hoy le sería absolutamente imposible), ponerse una presentación en la próxima convención internacional o apuntarse a un curso de fianzas en Estados Unidos el año que viene serán retos que le estimulen y le zurcen, y que darán sentido a sus desvelos.

3 No sea tímido. Si está acostumbrado a hacer todo bien (o al menos  a que le diga lo contrario), olvídelo. El ensayo y error es un método universal de aprendizaje par  el ser humano, y los idiomas no son una excepción a este método. Si espera a no cometer errores para usar su nuevo idioma, jamás lo aprenderá.

4 Experimente, pero no invente. Atrévase a hacer experimentos, formando nuevas expresiones a partir de las construcciones que ya conoce. Pero no se pase de listo. El inglés ya está inventado. Así que recuerde que cualquier similitud entre nuestra noble lengua y el inglés puede ser pura coincidencia. Ya sabe que constipated no significa constipado, sino estreñido, así que a partir de ahí, imagínese.

5 Dos mejor que uno. Y tres. E incluso cuatro. Nos referimos a los métodos. No le hará mal abrir simultáneamente varios frentes del mismo idioma. Contrariamente a lo que recomienda algunos centros de enseñanza, mi experiencia personal aconseja, simultáneamente varios métodos. Se aburrirá menos y avanzará más si combina un profesor particular con un método audiovisual por ejemplo. Luego hay que notar en un cuaderno todas las nuevas palabras que se le pongan por delante, su gramática (esto es más bien una cuestión de ‘codos’), comprensión, (escuchando vídeos, cintas de casete, programas de radio o televisión), etc. Cree su propia inmersión  a base de sus aficiones (películas en vídeo, libros, comics, TV, viajes, vacaciones…).